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miércoles, 30 de mayo de 2012

Un poco de todo: resumen gráfico de varios meses

Durante los últimos meses apenas hemos tenido tiempo para viajar. Entre las comuniones, otros trabajos y algún que otro evento, no hicimos ninguna salida reseñable. Aun así, hicimos pequeñas escapadas de un día a diversos lugares. Suelo hacer capítulos individuales por cada salida, pero como estas que realizamos últimamente fueron tan cortas, he decidido agrupar todas las fotos en un único post. Así que en esta misma entrada podréis ir de la ría del Eo a Zamora y de las playas de Muros de Nalón a la Semana Santa de Valladolid. Solo espero que sea de vuestro agrado.

A comienzos de febrero nos fuimos a celebrar el cumpleaños de Myriam a la zona de la ría del Eo, entre Asturias y Galicia. El día era más bien tormentoso, así que tanto los paseos como las fotos se vieron coartados por la lluvia. Aun así, salieron algunas tomas llamativas y la jornada fue enormemente divertida y gratificante.

Embarcaciones en el entorno de Castropol, Asturias

 Contemplando la ría del Eo desde el centro urbano Castropol

Detalle modernista de una zona marcada por los indianos

Definitivamente teníamos la tormenta encima, había que buscar cobijo

En Ribadeo, al otro lado de la ría, seguimos la senda indiana

En aquella salida por la comarca de la ría del Eo también hicimos parada en Figueras y en el pueblo lucense de Rinlo, ambos muy recomendables. La tarde se tornó lluviosa, así que acabamos regresando a casa más pronto de lo esperado y con menos fotos de lo deseado. Aun así, la jornada mereció mucho la pena.

A lo largo de febrero estuve dando unas clases particulares de fotografía a Beatriz. Durante dos días a la semana estuvimos hablando de teoría y saliendo a ponerla en práctica. Las siguientes fotos fueron tomadas durante estas salidas. El puerto y la playa de San Esteban fueron las localizaciones elegidas.

Probando aberturas y tiempos de exposición a orillas del Cantábrico

También trabajamos sobre el enfoque y la composición

Durante el curso de fotografía Myriam y yo aprovechamos un sábado de descanso para dar un paseo muy interesante. La mañana estaba soleada y la marea estaba muy baja. Así que fuimos caminando por la costa desde San Esteban hasta la playa de Cazonera. El paseo, cansado por las piedras sueltas y lo escarpado del terreno, fue muy gratificante. Sin duda, un recorrido que nos llenó visualmente.

Uno de los pozos escondidos en las playas de San Esteban

Buscando reflejos y formas entre la marea baja

La playa murense de Cazonera durante la marea baja

Y una última toma aérea de la playa de San Esteban, también en bajamar

Continuando con las clases de fotografía, una tarde nos fuimos hasta la playa de Aguilar. Aquella jornada tomé varias fotos, aunque no muchas. Había que estar más pendiente del enfoque, el trípode, el encuadre y las mediciones de mi alumna que de las propias. Aun así, conseguí tomar unas cuantas imágenes que ahora comparto con vosotros.

Bea peleándose con el trípode y el obturador en la playa de Aguilar

Una toma brumosa con el Caballar al fondo

 Y aquí un autorretrato con firma luminosa incluida

Una de las últimas tomas del día: semi nocturna y panorámica de Aguilar

En marzo cambiamos los viajes por el entretenimiento casero. Nos hicimos un puzzle de Jimi Hendrix de mil piezas en ocho días. Gracias a este regalo de Juanan nos divertimos de lo lindo.

Empezando el puzzle uniendo uno de los seis mástiles del montaje

A comienzos de abril y aprovechando unos días de descanso nos marcamos un viaje en el que hubo de todo. El jueves nos fuimos de fiesta a Zamora con la cuadrilla. El viernes estuvimos de procesión en Valladolid. Y el sábado, para rematar la jugada nos fuimos a Montemayor de Pililla para cerrar la Semana Santa con los amigos. Vamos, unos días repletos y muy variados.

Myriam, Gueli y Fede posando en una de las paredes de Zamora

Con la llegada del día aparecieron los edificios industriales

Hasta hicimos la gracia con un burka a las puertas de la Catedral

Continuamos nuestra pasión particular en Valladolid ¿Se vende???

Uno de los pasos de la procesión saltándose las prohibiciones

Atasco procesional en las calles de Valladolid

Bajo uno de estos capirotes procesionaba mi madre

Y ya para cerrar este post variado y viajero os dejo con unas cuantas fotos tomadas en Montemayor de Pililla. Allí la noche, como suele pasar, se alargó y la diversión fue la tónica dominante. Con una cuadrilla como esta... como para no pasarlo en grande.

Foto de equipo de aquella velada después de la merienda - cena

Un brindis con tarros de conserva por las buenas amistades

Destilados en anís, así acabaron algunos aquella noche


En breves más aventuras del Komando Gorteak. A ver si logro sacar tiempo y me pongo de una vez por todas con las fotos de Vietnam y Camboya. Que sabemos que muchos de vosotros estáis esperando por ellas desde hace tiempo.

martes, 31 de enero de 2012

Zamora: entre el románico y el modernismo

Para finalizar la ruta que habíamos iniciado el puente de diciembre, nos acercamos a Zamora. Allí pasamos una última noche y disfrutamos de una ciudad con enorme encanto. Con catorce templos románicos y cerca de una veintena de edificios modernistas catalogados en su casco histórico, Zamora es una de las ciudades más interesantes de Castilla y León. A pesar de que muchos la sitúen fuera de las rutas turísticas por la zona, la ciudad merece una visita. Su sabor medieval se complemente, además, con su gastronomía y sus zonas de tapas y vinos. Vamos, toda una delicia indispensable.

El río Duero, a su paso por el puente de piedra, define la fisionomía de la ciudad

En las últimas jornadas, me había percatado de un fallo en la cámara fotográfica. Durante el viaje por Zamora, el fallo fue a más y era perceptible en casi todas las imágenes. De ahí que en este recorrido visual falten muchas imágenes necesarias, como la de la Catedral románica. Por suerte la cámara ya está arreglada, así que habrá que volver a Zamora para rematar la sesión fotográfica. Y es que la ciudad, a pesar de su reducido tamaño, ofrece demasiado para una estancia de un solo día.

Rosetón y pórtico de San Juan, en la Plaza Mayor

Derroche ornamental en el pórtico de entrada de la Iglesia de la Magdalena

Ábside de la iglesia de Santa María la Nueva

Nuestro recorrido por la ciudad de Zamora estaba prácticamente cantado antes de llegar. Más aún teniendo en cuenta nuestro gusto por el románico y por el modernismo. Primero paseamos por la zona de la Catedral y pensamos en dejar para más adelante la visita al Castillo. Luego fuimos caminando por las calles de intramuros donde a cada paso nos sorprendían las iglesias románicas. Y ayudados por un mapa no tardamos en localizar y visualizar los principales edificios modernistas de la capital zamorana.

Torre de la iglesia de San Vicente, junto al teatro municipal

Casa Tejedor, obra del arquitecto Francesc Ferriol

La riqueza modernista de Zamora se debe, en gran parte a este arquitecto catalán. Ferriol llegó a Zamora en 1908 después de trabajar en su comunidad natal para ocupar el puesto de arquitecto municipal. De ahí que la ciudad cuente con buen numero de edificios modernistas obra de este arquitecto. Ferriol no solo dejó su impronta en las calles de la ciudad, también dejó bien alto el nivel arquitectónico de Zamora.

Una visión peculiar sobre la fiebre comercial que se produce en Navidad

Poco a poco la noche fue cayendo. Hicimos un pequeño descanso para buscar alojamiento y así garantizarnos calor para una velada que se presentaba fría. Después continuamos con el paseo por la ciudad. Eso si, optamos por intercalar las visitas gastronómicas en la ruta románica y modernista. No faltaron las ancas de rana y otros manjares bañados en vino de toro.

El edificio del Casino o Círculo de Zamora, uno de los más llamativos de la ciudad

Un paseo a tres bandas: bares, modernismo y románico

Toma nocturna y en blanco y negro de la iglesia de la Magdalena

Vista parcial de la Casa de Valentín Guerra, construida en 1907

Los detalles modernistas de la ciudad, aflorando a cada paso

Iglesia de Santiago del Burgo, con añadidos que no han roto su encanto románico

Aprovechando que ya estábamos metidos en harina vinatera, hicimos una pequeña parada en el paseo. Optamos por tomarnos una degustación en el Casino de Zamora. Aquí, sin duda, lo más interesante no estaba en los caldos o en las tapas, sino en el propio edificio. La parada no tenía otro objetivo que conocer el interior de este local modernista.

Allí nos encontramos con techos decorados vegetalmente

Iglesia de San Andrés, reedificada pero de origen románico

Iglesia de Santa Lucia, uno de los templos románicos más reformados de la ciudad

Dadas las horas y después de visitar las dos zonas de vinos de la ciudad, nos acercamos al barrio más próximo al río Duero. El objetivo era doble. Por un lado buscábamos un bar donde esa misma noche había un concierto de homenaje a Jimi Hendrix. Por otro, queríamos conocer las iglesias románicas de esta zona de la ciudad, que no son pocas.

Iglesia de Santa María de la Horta una de las más próximas al Duero

La niebla haciendo de las suyas tras el concierto homenaje a Jimi Hendrix

La noche, entre cañas, vinos, tapas y conciertos, se alargó más de la cuenta. Así que cuando pensamos en regresar al hotel era más tarde de la cuenta y habíamos cerrado todos los bares del casco histórico. Estuvimos a punto de continuar con la fiesta fuera de la ciudad, pero finalmente optamos por descansar. Eso sí, antes de regresar quisimos inmortalizar el fin de fiesta zamorana en blanco y negro.

Alrededores de la Plaza Mayor de de Zamora a últimas horas de la noche

Tras el breve pero reparador sueño, regresamos de nuevo a las calles de la ciudad. La idea era dar un último paseo a modo de despedida antes de regresar a Asturias. Todavía nos quedaban muchas cosas por ver y descubrir en esta capital que nos estaba dejando un muy buen sabor de boca.

Detalles modernistas a pie de calle y de tienda

Durante el paseo matutino por Zamora no faltaron los reflejos

Nuestros pasos nos llevaron a los alrededores del mercado de abastos

Interior del mercado, también de corte modernista

Más edificios modernistas en el centro de Zamora

Y un último vistazo a la calle de Balborraz, una de las míticas de la ciudad


Con mucha pena y poca gloria abandonamos Zamora. Las 24 horas que habíamos pasado en la ciudad nos habían sabido a poco. Así que de la que marchábamos coincidimos en que no tardaríamos en volver a visitar esta capital donde la historia rebosa a cada paso. Fueron muchos los interiores de iglesias que no conocimos. Sin ir más lejos el de la Catedral. Así que no tenemos elección. Volveremos a Zamora.